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Embalses

Embalse del Mayés

Marco territorial y administración.

Información medioambiental

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Geología y sismología

Geología regional

La región donde se encuentra la Presa del Mayés se encuentra emplazada entre las sierras de Ricote y Cajal. La zona corresponde a un anticlinal con núcleo triásico, en parte diapírico, en el que han quedado grandes masas de calizas arenosas y margas del Mioceno. Entremezcladas con los terrenos del Trías, también aparecen a veces margas y calizas posiblemente del Eoceno.

Al noroeste de la zona se eleva la Sierra de Ricote, principalmente son calizas del Jurásico. La Sierra de Cajal constituye el flanco norte del gran sinclinal en terrenos del Mioceno que se extiende hacia el Sur y cuyas calizas arenosas basales, aquí de gran potencia, han sido elevadas hasta la verticalidad. Otros dos pequeños sinclinales del Mioceno aparecen fallados al sur de Ricote.

Las grandes masas de calizas arenosas y margas del Mioceno están cortadas por grandes fallas, a lo largo de las cuales a veces aflora el Trías en forma diapírica. Merecen destacarse las fallas del flanco norte de la Sierra de Cajal y Rambla del Carcelín, de gran longitud, llegando hasta el oeste hasta cerca del ferrocarril Albacete-Murcia (km 435). Éstas han servido para la salida de una banda de Trías diapírico que, al sur de Villanueva del río Segura, se ha derramado sobre las margas del Mioceno. Ésta falla ha influido notablemente en los espesores del Mioceno, mucho más reducidos al Norte de ella.

Tras el depósito, plegamiento y erosión de los materiales del Trías, Eoceno (o Cretáceo) y Mioceno, se depositaron unos sedimentos poco consolidados, con pendientes suaves y horizontales, de edad reciente (Cuaternario o Plioceno) que constituyen grandes conos de deyección. Estos conos están formados por materiales de erosión de las Sierras Ricote y Cajal y se han depositado con pendientes suaves sobre antiguos niveles de erosión, muy planos, en los terrenos margosos. Estos niveles de erosión en las margas modernamente se han ido erosionando (por descenso del nivel de bases) en barrancos muy encajados que ponen al descubierto las margas sin alterar.

Geología y geotecnia de la cerrada.

La cerrada de la presa del Mayés, situada en la rambla del mismo nombre, se encuentra en las margas del Mioceno, que en esta zona tienen rumbos constantes (ENE-OSO) paralelos al cauce y buzamientos hacia el Sur del orden de los diez o veinticinco grados (10º-25º), aunque muy poco visibles.

Las margas aparecen sanas en los taludes fuertes recientemente erosionados por el río y se muestran como margas compactas bastante calcáreas (55-60% de CaCO3) con fractura concoidea. En los taludes suaves no son visibles las margas sanas y sí su recubrimiento fluvial o de alteración, consistente en arcillas limosas ocre-amarillentas de plasticidad media a baja. El espesor de este recubrimiento de alteración es de uno (1,00) a tres (3,00) metros.

En la margen izquierda, sobre antiguos niveles de erosión de las margas, aparecen depósitos con pendiente suave de gravas y arenas algo cementadas bastante permeables. Por último, en el cauce del río hay depósitos de gravas, arenas y limos a veces recubiertos de polvo blanco superficial producto de las sales arrastradas por el agua.

La cerrada es completamente impermeable, si se exceptúa la posible presencia de alguna veta de yeso y la existencia de depósitos cuaternarios en la margen izquierda, bajo la zona del aliviadero.

Geología y geotecnia del vaso.

El vaso está constituido por los mismos materiales que la cerrada, es decir, por margas con zonas alteradas superficiales, grava, arenas, limos y arcillas en las zonas bajas y restos de conos de deyección o terrazas en lo alto de las plataformas, principalmente en la margen izquierda. Su estructura es la misma que la de la cerrada, es decir, las margas tienen rumbo paralelo a la rambla y buzamiento suave hacia el sur. Al igual que la cerrada, el vaso es completamente impermeable y la posible aparición de alguna veta de yeso no presenta ningún problema significativo.

Cuando se definió el emplazamiento de la presa y su máximo nivel de embalse se procedió a reconocer la superficie del embalse que iba a ocupar el agua. Del reconocimiento efectuado se concluyó la completa impermeabilidad del vaso, aunque se percibieron algunas zonas de permeabilidad en un valle lateral y en el estribo izquierdo de la presa. Las pruebas de permeabilidad se efectuaron tanto a la presión atmosférica –longitud de taladro-, como a presión sostenida por medio de una bomba. Esta última prueba se realizaba después de cada avance de 5,0 m, con lo que la posible impermeabilización que podría generar el detritus del taladro al rellenar las fisuras pequeñas, quedaba muy reducida porque el agua que se inyectaba a presión las limpiaba. El resultado de las pruebas de permeabilidad determinaron que las fisuras alcanzaban una profundidad muy grande por lo que se procedió a realizar unas inyecciones de cemento.

Sismología

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