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El Segura, la cuenca

En contra de visiones simplistas que conciben la cuenca del Segura como un territorio semiárido y homogéneo — un secarral que dirían algunos — existe en realidad una riquísima diversidad geográfica y climática que da lugar a ambientes muy diferenciados entre sí y que aportan a la cuenca una variedad de paisajes dignos de ser conocidos y protegidos entre los que sobresalen, entre otros, los ambientes de montaña.

Estructura territorial

La cuenca del Segura comprende el territorio de las cuencas hidrográficas que vierten el Mar Mediterráneo entre la desembocadura del río Almanzora, en la provincia de Almería, y la margen izquierda de la Gola del Segura, en su desembocadura en la provincia de Alicante. Además, se incluyen también la Rambla de Canales — que se corresponde con la cuenca del Almanzora — y las cuencas endorréicas de Yecla y Corral-Rubio, en la vecina Albacete.

En la altiplanicie de los Campos de Hernán Perea se recogen las primeras aguas de Fuente Segura

La superficie así definida comprende una extensión aproximada de 18.870 kilómetros cuadrados repartidos en cuatro comunidades de acuerdo con los siguientes porcentajes: Murcia (59%), Valencia (7%), Castilla la Mancha (25%) y Andalucía (9%). Con respecto a las provincias la cuenca está repartida entre Murcia, Albacete, Alicante, Jaén, Almería y Granada englobando un total de 127 municipios.

El relieve

La topografía de la cuenca contiene una gran variedad orográfica en la que se alternan montañas con valles, depresiones y llanuras, estepas y sierras con cotas máximas superiores a los 2000 metros. Si estudiamos la distribución de las alturas, se tiene que el 18% está por debajo de los 200 metros, el 40% se encuentra a menos de 500 metros y el 81% está bajo la cota 1000 metros.

Árboles caducifolios en las montañas de cabecera

Las montañas superan con frecuencia los 1000 metros mientras que los altiplanos, con alturas comprendidas entre los 500 y los 1000 metros, se extienden por el noreste y el noroeste de la cuenca con topografía suave. Entre las alineaciones montañosas surgen valles, corredores y depresiones que se corresponden habitualmente con los cursos fluviales y éstos no llegan a los 500 metros de altitud. Precisamente esta compartimentación hace que la sensación de cordillera como sistema conexo de montañas se pierda y apreciemos las montañas de esta zona como islas que emergen desde las llanuras. Finalmente, por debajo de los 200 metros sólo aparecen suaves llanuras, vegas y huertas de pendientes inapreciables.

Clima

Toda la cuenca presenta grandes constrastes climáticos: desde fuertes sequías a lluvias torrenciales pasando por inundaciones, olas de calor y heladas catastróficas. De una a otra vertiente montañosa, de las altas tierras a las sierras litorales y, en definitiva, de una zona geográfica a otra se observan importantes diferencias climáticas. En ocasiones, se trata de variaciones locales debidas a la topografía y la orientación; en otras, son factores de carácter global que afectan a espacios más amplios.

En resumen, podemos afirmar que los factores que condicionan el clima de la cuenca — latitud, circulación atmosférica, topografía, orientación, exposición, distancia al mar — se combinan y multiplican dando lugar a una rica variedad y diversidad de matices tanto en el global de la cuenca como en los topoclimas o climas locales específicos de cada ubicación.

Salto del Usero. Río Mula. Bullas

La distribución espacial de las precipitaciones presenta, como ya anticipábamos en la introducción, una estrecha correlación entre relieve y cantidades registradas. Así, son las montañas situadas en el noroeste de la cuenca — las montañas de cabecera — las que están mayormente sometidas al influjo de las masas de aire húmedo que traen las borrascas atlánticas del frente polar y en ellas se registran pluviometrías superiores a los 1000 litros anuales.

Ahora bien, aunque la altitud favorece las precipitaciones, el hecho de que la gran mayoría de los arcos montañosos estén alineados desde el suroeste al noreste dificulta el avance de las influencias atlánticas arrastradas por los flujos del oeste de modo que la pluviometría muestra una acentuada disminuación en una diagonal de orientación noroeste-sudeste con mínimos en el litoral mediterráneo del orden de los 300 litros anuales.

En lo que se refiere a las temperaturas, éstas también están directamente relacionadas con los factores ya mencionados — latitud, altitud, orientación, distancia al mar… — originando registros muy diversos. Así, en las montañas de cabecera la media anual está en torno a los 10 grados centígrados mientras que en la costa se alcanzan los 18.

Hidrología

El ámbito territorial de la cuenca está ocupado por un único río — el Segura — y el conjunto de sus afluentes. El resto de cauces con desagüe directo al mar son ramblas efímeras con aportaciones muy irregulares y condicionadas directamente por los aguaceros que caen sobre sus cuencas vertientes.

La mayor parte de los caudales se generan en las montañas de cabecera, tanto las que vierten al Segura como las que drenan hacia el río Mundo. Aguas abajo de la confluencia de estos dos ríos la margen izquierda apenas recibe aportaciones pues los cauces que desaguan en dicha margen son, por lo general, ramblas sin aportaciones permanentes y con fuertes aparatos torrenciales.

Este hecho contrasta con lo que sucede en la margen derecha. En ella desaguan varios ríos propiamente dichos — Moratalla, Argos, Quípar, Mula, Guadalentín — con caudales exiguos pero permanentes.

Cogiendo agua en un arroyuelo que baja del Calar del Mundo

Geología

La cuenca del Segura queda casi en su totalidad dentro del dominio geológico de las cordilleras Béticas. Tan sólo en su parte norte encontramos materiales pertenencientes al zócalo herciniano de la Meseta que son, a su vez, la base del conjunto Bético. Las cordilleras Béticas, como es bien conocido, son de origen alpino — consecuencia del empuje de la placa africana sobre la placa euroasiática — y se extienden a través de Andalucía, Murcia y el sur de Valencia.

Las Béticas, al igual que sucede con la mayoría de las cordilleras alpinas, presentan dos grandes conjuntos de características netamente diferentes: las zonas externas y las zonas internas.

Las zonas externas se localizan geográficamente al norte y están formadas fundamentalmente por materiales del mesozoico. Éstos fueron depositados en el margen de la plataforma continental para, más tarde, ser plegados a causa de la orogenia alpina sin que el zócalo rígido (continuación de los materiales paleozoicos de la Meseta) se viera afectado por las fuerzas de compresión.

Las zonas internas, situadas al sur, están formadas en su mayor parte por rocas metamórficas y pertenecen a dominios paleogeográficos diferentes a los de las zonas externas. Además, los materiales paleozoicos se encuentran afectados por la orogenia alpina considerablemente.

Enormes pinos laricios que hicieron de ésta provincia marítima para los astilleros de Cartagena

Manantial bajo la cumbre del Pajarón. Sierras del Noroeste de Murcia

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