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Circular a la sierra de Ricote por el collado de la Madera

Datos técnicos

  • Distancia: 16 km.
  • Duración: 5 h.
  • Desnivel: 550 m.
  • Tipo de marcha: circular.
  • Dificultad: media.
  • Tipo de camino: carril y senda de herradura.
Perfil de la ruta a tamaño completo

Introducción

La Sierra de Ricote, emplazada en el centro geográfico de la región de Murcia, es uno de los pulmones más destacados del territorio de la cuenca del Segura si exceptuamos las grandes montañas de cabecera. Este poderoso anticlinal se extiende desde la misma ribera del Segura, en las proximidades del azud de Ojós y de la huerta de Ricote, hasta el campo de Cagitán y la cuenca del río Mula. Su divisoria es un nítido espinazo que arranca en la ventanica de Ojós, remonta por la casa forestal de la Calera, culmina en el vértice Almeces y desciende con suavidad hacia el puerto del Caballo, el Cejo Cortado y el Lomo del Herrero hasta morir finalmente en la cuenca del río Mula, en la rambla de la Agüica.

La actividad propuesta consiste en recorrer uno de sus senderos mejor conservados que además atesora estupendas panorámicas de la umbría de la montaña. Caminaremos bajo un manto espeso de pino carrasco y un generoso sotobosque de jaras, aladiernos, lentiscos, romeros y espinos. El recorrido es circular y admite ampliaciones hacia la garita de la Bermeja y la cumbre de los Almeces.

Descripción

Tomando como referencia la localidad de Ricote cogeremos la carretera del Campo de Ricote que posteriormente enlaza con la de Mula. En el kilómetro 10,200, tras una curva cerrada a la izquierda, encontraremos una pista forestal (panel indicativo de la ‘red de senderos naturales de la región de murcia’) que asciende a la izquierda de la carretera y que deberemos tomar.

La sierra de Ricote tal y como se contempla desde el campo de Cagitán

En apenas un kilómetro de subida la pista nos lleva hasta la antigua casa forestal de la Cuesta Alta donde dejaremos el vehículo. A partir de aquí comenzamos a caminar por un antiguo camino de herradura o de ‘piedra seca’, infraestructura característica de las grandes repoblaciones efectuadas en la primera mitad del siglo XX con objeto de crear una densa cubierta vegetal sobre las sierras y montañas para evitar la erosión, el aterramiento de los embalses y las grandes riadas.

El camino está muy claro y remonta suavemente una zona de altos cerros que definen el sector septentrional de la gran sierra de Ricote. A poniente tenemos excepcionales vistas del campo de Cagitán, de las grandes sierras del Noroeste y, afinando y en días claros, incluso podemos ver la Sagra que asoma entre Mojantes y el flanco sur del Gavilán.

Encontraremos a los 2 kilómetros y poco un cruce de sendas muy evidente. Nosotros tomaremos a la derecha teniendo bien presente que regresaremos por la opción que acabamos de desechar. La senda dobla un espolón y gana vistas al sur bajo la Piedra Negra donde además se convierte en un carril. Sobre nuestras cabezas, si vamos atentos, podremos ver el trazado de la senda que anteriormente hemos dejado.

Estupenda señalización del sendero como PR

Durante el camino por el carril encontraremos de nuevo varios cruces y en todos ellos la norma general es tomar a la izquierda manteniéndonos siempre en terreno forestal. A la derecha podremos apreciar los cultivos de secano del campo de Ricote — almendro, vides, frutales de hueso, cereal — así como la aldea de la Bermeja y sus casas diseminadas.

Un poco más adelante y tras una curva muy cerrada que salva un profundo barranco deberemos ir atentos para abandonar el carril y coger la senda que, perfectamente definida, sale por la izquierda buscando otra vez las alturas del collado de Linuesa.

Encontraremos de nuevo un cruce de sendas y nosotros escogeremos a la izquierda para alcanzar, en apenas media hora, la pista principal de la sierra en un cruce con cuatro opciones. A la izquierda podemos subir a la garita de la Bermeja por un carril de tierra en apenas un kilómetro. Es un excelente mirador donde se puede comer y disfrutar de espléndidas panorámicas. A la derecha sale una pista de tierra que recorre toda la sierra de forma longitudinal. De frente tenemos otras dos: una asfaltada que remonta hacia el repetidor de T.V. de los Almeces y otra que desciende hacia Ricote. La tomamos y caminamos tranquilamente menos de un kilómetro cuando encontramos una senda que desciende a la izquierda y que deberemos tomar.

Caminando hacia el collado de los madereros

Esta senda recorre toda la cabecera del barranco del Ambroz por su margen izquierda y nos muestra la tremenda obra de mampostería que tuvieron que acometer para introducir un camino de herradura por estos lares. Así, maravillados por las vistas y lo acrobático del sendero, alcanzamos el collado de los Madereros, fácilmente identificable por una profunda trinchera de varios metros y porque dejamos de contemplar las características antenas de la cumbre.

A partir de ahora sólo nos queda descender haciendo curvas a media ladera entre lomas y cerros. Seguiremos disfrutando de las buenas vistas hacia el oeste a pesar de los evidentes restos de los varios incendios provocados que ha sufrido esta sierra en los últimos años. Finalmente alcanzaremos el cruce anteriormente mencionado y desandaremos nuestros pasos hasta los vehículos.

LAS GRANDES REPOBLACIONES


Por si alguien lo desconoce, la gran mayoría de las sierras de la cuenca antes del siglo XX apenas tenían arbolado en sus laderas y pendientes. De esta forma, el terreno sufría un severo proceso de erosión en los episodios de lluvias torrenciales que además tenía terribles consecuencias en los valles ante la nula capacidad de retención de la cuenca.

No es de extrañar que después de las gravísimas riadas de la segunda mitad del siglo XIX los ingenieros de montes abordaran un ambicioso plan de restauración hidrológico-forestal consistente en plantar miles de árboles y arbustos en las sierras más castigadas por la erosión con objeto de proteger el territorio de la deforestación y las riadas.

Y fue así como se abordaron modélicos e ingentes trabajos en sierra Espuña, la Pila y la sierra de Ricote así como en otras muchas montañas de la cuenca. El sendero que estamos recorriendo es precisamente un vestigio de aquellas épocas cuando era necesario comunicar diferentes sectores de la sierra y sus correspondientes casas forestales así como facilitar el tránsito de trabajadores y operarios.

Observaciones

  1. Es altamente recomendable subir a la garita de la Bermeja para descansar y comer el bocadillo. Las vistas son excepcionales y apenas hay que caminar 20 minutos más sobre lo previsto.
  2. Una opción más montañera que también es asequible consiste en ascender a lo más alto de la sierra, el pico de los Almeces. Para ello remontaremos por la carretera de asfalto que se dirige al repetidor de televisión que, en menos de dos kilómetros, nos lleva a la cumbre. Si se quiere evitar el asfalto basta remontar hacia el sur por terreno evidente y ganar la divisoria principal de la sierra.

Galería de imágenes

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